Otro enfoque que enfatiza
las competencias sociales es el socio-constructivo, Hodkinson e Issitt (1995),
formulan las directrices para apoyar el desarrollo de la educación basada en
competencias (EBC), afirman que elementos bien utilizados, como la
tutorización, el diálogo entre estudiantes-tutor y las tareas
multidisciplinares, son necesarias para el desarrollo de competencias. Mulder
et al (2008) nos presenta como ejemplos de este carácter socio-constructivo de
las competencias, los modelos de comunidades innovadoras de conocimiento de Paavola,
Lipponen, Hakkarainen (2004); la creación de conocimiento mediante la
interacción de Nonaka y Takeuchi (1995) y el modelo de Bereiter (2002) sobre la
construcción del conocimiento.
El CIFE (Centro de
Investigación en Formación y Evaluación) ha identificado cuatro grandes
enfoques de las competencias a nivel mundial: funcionalista,
conductual-organizacional, constructivista y socioformativo (Tobón, Pimienta,
García, 2010). El enfoque funcionalista busca que los procesos de aprendizaje y
evaluación se centren en las actividades y tareas del contexto externo,
considerando determinados objetivos, aplica el método DACUM (Developing A
Curriculum) o el del análisis funcional, hace énfasis en la descripción formal
de las competencias, trabaja el currículum por módulos.
El enfoque conductual
organizacional, articula las competencias en torno a las dinámicas generadas.
El enfoque constructivista, se centra en la dinámica de los procesos de
relación y evolución considerando las disfuncionalidades del contexto y el
enfoque Socioformativo, que busca la interpretación, argumentación y resolución
de problemas del contexto externo.
Organismos Internacionales y
Nacionales, han elaborado su definición de competencia, aglutinando uno o
varios de los enfoques anteriores, la Comisión Europea, la define como una
combinación de destrezas, conocimientos, aptitudes y actitudes y a la inclusión
de la disposición para aprender además del saber común.
La Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la define como la capacidad para
responder a las exigencias individuales o sociales para realizar una actividad.
Cada competencia reposa sobre una combinación de habilidades prácticas y
cognitivas interrelacionadas, conocimientos, motivación, valores actitudes,
emociones y otros elementos sociales y comportamentales que pueden ser
movilizados conjuntamente para actuar de manera eficaz.
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