adquieren en la descripción
de conductas observables o desempeños in situ, las características del enfoque
conductista son la demostración, la observación y la evaluación de los
comportamientos o conductas. Las competencias son aquellas características de
una persona que están relacionadas con el desempeño efectivo de un trabajo y
pueden ser comunes a otras situaciones (Spencer y Spencer 1993; Gonczi, 1994;
Delamare Le Deist y Winterton, 2005), citados por Mulder et al (2008:4).
Cuando se busca identificar
las habilidades comunes que explican las modificaciones en los desempeños,
estamos frente al enfoque genérico, la competencia en este sentido se relaciona
con un desempeño global que sea apropiado a un contexto particular,
representantes de este enfoque son las investigaciones sobre las habilidades
genéricas y básicas en el área de desarrollo curricular (Mulder, 1989; Mulder y
Thijsen, 1990), citados por Mulder et al (2008), las cinco dimensiones de la
personalidad (Barrick y Mount, 1993), son ejemplos de este enfoque, por
mencionar algunos.
El enfoque cognitivo, lo
especifica Weinert (2001) al definir el término competencias cognitivas, como
habilidades intelectuales generales con diferencias fuertes entre los
individuos, las cuales incluyen todos los recursos mentales de un individuo
empleados para dominar tareas demandantes en distintos terrenos de contenido,
la diferencia entre competencia y desempeño la clarifica Chomsky (1980), al
definir la competencia lingüística como la habilidad para adquirir la lengua
materna, es decir, las reglas en las que se basa el aprendizaje y el uso del
mismo para el desempeño lingüístico. Overton 1985, (citado por Weinert, 2001)
incluye un modelo de competencia-moderador-desempeño, el cual supone que esta
relación entre la competencia y el desempeño es moderada por otras variables,
como el estilo cognitivo, la capacidad de memoria y otras variables personales.
Catherine Sophian, 1997 (citada por Weinert, 2001), comenta que la formación de
las competencias es precisamente a través del desempeño. Bajo este enfoque una
competencia es la capacidad de movilizar varios recursos cognitivos para hacer
frente a un tipo de situaciones, las competencias no son conocimientos,
habilidades o actitudes, pero organizan, movilizan, orquestan e integran tales
recursos en situaciones dadas (Perrenoud, 2002). El ejercicio de las
competencias implica operaciones mentales complejas sostenidas por esquemas de
pensamiento (Altet, 1996: citado por Perrenoud, 2002), los cuales permiten
realizar una acción relativamente adaptada a una situación determinada.
Perrenoud (2002), afirma que
para describir una competencia se deben representar tres elementos
complementarios: El tipo de situación, los recursos que moviliza (conocimientos
teóricos y metodológicos, actitudes, habilidades, competencias más específicas,
esquemas motores, de percepción, evaluación, anticipación y decisión) y la
naturaleza de los esquemas de pensamiento que permiten la movilización de los
recursos en situación compleja y en tiempo real.
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